‘Nos trajeron para atacar a civiles’: soldados rusos

The NYT News Service

Sochi, Rusia(03 marzo 2022).- Algunos testimonios de soldados rusos y sus familias tienen algo en común: no sabían que iban a ir a la guerra.

Durante meses, el Kremlin negó que fuera a invadir Ucrania, pero ahora, a poco más de una semana de que inició la ofensiva, la realidad golpea a la gente de Rusia -tropas y ciudadanos-, y más debido a los crecientes ataques en zonas civiles, algo que tampoco esperaban.

El 23 de febrero, Razil Malikov, conductor de un tanque en el Ejército ruso, llamó a su familia y dijo que pronto regresaría a casa; los ejercicios militares de su unidad en Crimea estaban a punto de concluir.

A la mañana siguiente, Rusia invadió Ucrania y desde entonces no se sabe nada de Malikov.

El lunes, Ucrania publicó un video de un soldado capturado en su unidad, disculpándose por participar en la ofensiva.

«No tenía idea de que podían enviarlo a Ucrania», indicó el hermano de Malikov, Rashid Allaberganov, en una entrevista telefónica.

«Todo el mundo está en estado de shock».

La realidad de la guerra está surgiendo en toda Rusia.

El miércoles, el Ministerio de Defensa ruso anunció por primera vez el número de muertos de los miembros del servicio en el conflicto.

Si bien las cifras de bajas en tiempos de guerra son notoriamente poco confiables, y Ucrania ha calculado el total de muertos rusos en miles, los 498 que Moscú reconoció en los siete días de combates es el más grande en cualquiera de sus operaciones militares desde la guerra en Chechenia.

La oficina regional del Comité de Madres de Soldados de Rusia ha recibido 2 mil llamadas diarias desde el jueves pasado.

«La primera pregunta de los padres es: ‘¿Qué le pasó a mi hijo? ¿Está vivo'», contó Alexander Latynin, un alto funcionario del ente.

Esta semana, el Embajador de Ucrania ante la ONU, Sergiy Kyslytsya, leyó ante la Asamblea General lo que dijo que eran mensajes de texto que un soldado ruso envió a su madre momentos antes de que lo mataran.

Fueron obtenidos, aseguró, por las fuerzas ucranianas después de la muerte del militar.

«Mamá, estoy en Ucrania», leyó el Embajador.

«Aquí hay una guerra real. Tengo miedo. Estamos bombardeando todas las ciudades a la vez, incluso apuntando a civiles. Nos dijeron que nos darían la bienvenida y están cayendo debajo de nuestros vehículos blindados, tirándose debajo de las ruedas y no dejándonos pasar. Nos llaman fascistas. Mamá, esto es tan difícil».

El Ejército, el Ministerio del Interior y el Embajador de la ONU de Ucrania no respondieron a solicitudes de más información para ayudar a verificar la autenticidad de los mensajes.

Pero el texto leído ofreció un conmovedor recordatorio del costo humano de la guerra.

Además, remarcó los esfuerzos de ambos lados para influir en la narrativa y la percepción global del conflicto.

Los funcionarios ucranianos están utilizando los informes y las imágenes en las redes sociales de las bajas rusas para tratar de socavar la moral de las fuerzas invasoras.

Aprovechando la preocupación de familias rusas, han presionado para difundir el hecho de que muchos jóvenes soldados del Kremlin estaban muriendo o siendo hechos prisioneros, una realidad que Moscú no reconoció hasta el domingo, el cuarto día de la guerra.

Las agencias del Gobierno ucraniano y los voluntarios han publicado videos de prisioneros de guerra rusos desorientados, quienes deponen armas y afirman que no tenían idea de que iban a ser parte de una invasión hasta justo antes de que comenzara.

Las imágenes están llegando directamente a algunos rusos. Yevgeniya A. Ivanova, por ejemplo, identificó a un amigo suyo, Viktor A. Golubev.

En el video, Golubev manifestó que «se siente culpable por sus malas acciones» en suelo ucraniano y pide a su Gobierno «que se encuentre un compromiso para evitar la guerra».

Mientras tanto, el Presidente Vladimir Putin describió al Gobierno del Presidente Volodymyr Zelensky como «una banda de drogadictos y neonazis».

A poco más de una semana del comienzo de la ofensiva, los rusos, que durante mucho tiempo evitaron involucrarse en la política, ahora se dan cuenta de que su país está luchando en un conflicto mortal, incluso cuando Moscú se vuelve cada vez más agresivo al tratar de dar forma a la narrativa.

Esta semana, los legisladores propusieron una sentencia de prisión de 15 años para las personas que publiquen «falsedades» sobre la guerra.

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