Se defienden los parientes de AMLO, pero solo con dichos, sin pruebas

Cd. de México (14 febrero 2022).- José Ramón López Beltrán y su esposa, Carolyn Adams, por fin reaccionaron sobre su residencia en Houston, al emitir anoche dos comunicados sin precisar el posible conflicto de interés con la empresa Baker Hughes que tiene asignados contratos con Pemex.

Sus respuestas ocurrieron 17 días después de que una investigación de Latinus y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) informó que rentaban una casa de lujo en Conroe, en Texas, propiedad de un ejecutivo de Baker Hughes.

El hijo del Presidente aseguró en un escrito de un párrafo que sus ingresos provienen de servicios de asesoría legal en la empresa «KEI Partners», dedicada a la remodelación de interiores, y que no tiene injerencia con el Gobierno mexicano.

«En el 2018, tomé la decisión de seguir ejerciendo mi profesión de abogado, hasta que decidimos en mi familia mudarnos a los Estados Unidos. En la actualidad y desde el 2020 trabajo como asesor legal de desarrollo y construcción para KEI Partners, empresa privada en Houston a través de la cual recibí mi visa de trabajo», afirmó.

«Soy un ciudadano privado y no tengo injerencia alguna en el Gobierno de México. Mis ingresos provienen al cien por ciento de mi trabajo en Houston. No hubo ni habrá conflicto de interés. Les pido respeten mi vida privada y la de mi familia».

López Beltrán no aparece registrado como abogado en el portal del State Bar of Texas y, además, KEI Partners tiene una página web con escasa información.

KEI Partners fue registrado en octubre de 2018, un mes y medio antes de que comenzara el sexenio de AMLO, siendo sus ejecutivos principales Iván y Erika Chávez, hijos de Daniel Chávez, dueño de Vidanta y designado por López Obrador como «supervisor honorífico» de la construcción del Tren Maya.

Carolyn Adams, esposa de López Beltrán, difundió un texto más extenso, donde recuerda ser estadounidense de origen brasileño y afirmó ignorar que la mansión que se rentó en 2019 pertenecía a uno de los entonces altos directivos de Baker Hughes, Keith Schilling, empresa que tiene contratos con Pemex.

«Rara vez se conocen las partes (arrendador y arrendatario)», dijo al defender que la renta de la casa del ejecutivo de Baker fue legal.

Añadió que aunque trabajó en el sector energético no conocía a ningún ejecutivo de la empresa.

«Tenemos todas las pruebas y estamos dispuestos a entregarlas a las autoridades correspondientes, para que ellos cuando crean convenientes y oportuno puedan o no revelar públicamente la información», expuso la esposa de José Ramón.

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