Por: Carlos Lima*

A principios de siglo, el equipo del pueblo, el «Atlante», llegó a Ciudad Nezahualcóyotl, ahí escuché por primera vez la palabra «Infeliciada».

«Infeliciada» es una palabra que no existe en el diccionario, si lo buscan en San Google, nos remite a INFELICIDAD. El diccionario de la Real Academia Española la define como: «Desgracia, suerte adversa».

En resumen, el término era utilizado para definir a la afición radical que en el estadio se desahogaba ofendiendo con palabras altisonantes a jugadores, directivos, periodistas, asistentes, árbitros; eran seguidores resentidos con tristezas que agredían hasta al balón que no tenía culpa de nada.

El viernes 21 de enero, en un acto democrático excepcional con las nuevas reglas del juego, se llevaron a cabo las elecciones del SUTM/SUTME, sindicatos que agrupan a los músicos de la Ciudad de México.

Por un lado, el doctor Víctor Guzmán participó por la reelección con un grupo plural de músicos de prestigio en la denominada «planilla blanca», que mostró una imagen ejemplar, pulcra, diversa, donde todos los involucrados generaron contenidos para presentarse ellos mismos resumiendo así su amplia carrera en segundos.

Por el otro lado, jugó Gilberto Navarrete en la denominada «planilla dorada», que lo mejor que hizo fue una canción pegajosa en varios ritmos, que posicionaba el nombre de MUSICCA, y que resumía su movimiento: «Músicos sindicalizados con convicciones auténticas».

La coyuntura vivida fue irrepetible. Gilberto Navarrete vivió una ocasión sine qua non, los «no felices, resentidos», los tenía de facto, era un voto seguro, por la pandemia pudo generar mensajes que ayudaran a potencializar su campaña, pero no se interesó en el voto femenino, la oportunidad de mostrar sus rostros quedó olvidada, el voto del músico que tiene un nivel medio, al que él pertenece como director de la Sonora Santanera de Carlos Colorado, no lo apoyó.

En esta última idea, es importante ver que sucedió algo similar a una elección como la federal del 2021, que en la ciudad se votó en contra del partido oficial. Vimos alrededor del Gran Fórum a músicos como don Humberto Pavón de Cañaveral, Efrén David, los Hermanos y primos Gutiérrez del Grupo G, los Pedraza, Alex Lora, músicos y directores de orquesta, estos últimos son un sector muy importante en el sindicato, sin embargo, la planilla dorada no los vio, todos ellos silenciosos, cuidando las medidas sanitarias votaron y manifestaron el deseo de continuidad.

Lamentable que a la clase media que es «aspiracional», no se le haya tomado en cuenta, con un mensaje adecuado para votar por la oro.

El error más común en una campaña, es centrar todo en un sólo personaje, peor si son artistas, por eso existen las vocerías, los afanes protagónicos no fomentan el debate, se hace un monólogo repetitivo. Si mientes y mientes y mientes más, no encajas en grupos pensantes, en la clase media, eso hizo que la campaña fuera desaseada, monótona, repetitiva, mentirosa y calumniosa.

Exponía la necesidad de no militar en ningún partido ni central obrera, y en corto se presumía la cercanía con el gobierno obradorista. Los eventos se hacían en las instalaciones del padre de la secretaria del Trabajo, María Luisa Alcalde, pero publicaban en redes sociales fotos con la madre de esta última, Berta Luján presidenta del Consejo Nacional de Morena.

El apoyo no se vio, o no se quiso ver que era simulado, no se utilizó a la «chairiza», medios oficiales, estrategias que llamaran la atención de la elección para buscar socializar el tema e incidir en la percepción colectiva sobre los músicos. Sólo que nunca iba a suceder esto, pues el gobierno ni loco se daría un balazo en el pie; por tanto, el gremio más afectado por la pandemia son los músicos, las industrias creativas, la economía naranja, presumir la cercanía con el poder tenía jiribilla.

Mensajes encontrados, falta de identidad, hacían la campaña oro incongruente, se hablaba de la violación de derechos de la base, corrupción, pobreza desde un púlpito que se asume «exitosamente» empresarial, se pregonaba cambios de 360 grados, ¿cómo?… ¿Querían llegar al mismo lugar en el que está hoy el sindicato?

Era de dolor de cabeza tanta falta de certeza, de realidad.

Se decía que había músicos viviendo en la central de autobuses, pero nunca vi una acción en consecuencia para llevar sustento y evidenciar el apoyo en las redes.

LEGITIMIDAD SOCIAL es lo que un líder obtiene cuando es «empático», cuando el decir, hacer y pensar es congruente con la imagen, éste se construye con años de socializar la problemática existente, si es que hubiese, se ve, se siente, se percibe, se huele.

Presumir que una marca «ha crecido mil 500 por ciento» suena a una historia Salinista de privatización y es sencillo, si alguien se vende en treinta mil pesos, después de un crecimiento de 15 veces su valor en el mercado durante 15 años debe ser de más de dos millones de pesos, pues ni en sueños vale eso una de las presentaciones de la Sonora Santanera.

Si esta gran mentira fuera cierta, hubiese ocurrido un acto de empatía sensible con la clase empresarial al hablar de temas fiscales y cargas impositivas, de marcos jurídicos que asfixian a los músicos CREADORES.

No se habló de seguridad social, pero la del IMSS la cual le corresponde pagar a los directores de orquesta y sonoras como la Santanera hacia sus músicos, eso sería verdaderamente dignificar, darle el verdadero valor al músico, reconocerle sus derechos.

Sí, hablo de una oportunidad única e irrepetible para Gilberto Navarrete, pues ahora viene la exigencia probatoria de las acusaciones, los delitos del honor, las calumnias, el daño moral, lo que se sostiene con la boca se respalda con las leyes, si se carece de estas pruebas lo que tanto se ha pregonado que se ganó se perderá en un solo acto en la comisión de honor y justicia e incluso en tribunales.

Veremos desvanecer una campaña basada en la mentira y la calumnia en donde sólo se fallaron entre ellos, pues he de reconocer que el doctor Víctor Guzmán es la mejor versión de él, ocupado de la adversa condición humana, de crear puentes, diálogo, fue un candidato muy cívico, correcto, aguantó como lo hacía José Antonio García, presidente del Atlante cuando la porra «Tito Tepito» arremetía.

Fue muy resiliente a un candidato de oposición con actitudes muy cuaternarias, rijosas.

Si Víctor Guzmán que fue sumamente agraviado llamó a sumar, sólo me queda celebrar y agradecer su liderazgo, vienen los mejores cuatro años de tu vida doctor, sólo afirmo que cuatro por el ciclo de gobierno que administras, sé que hay más por hacer en tu vida.

Mención aparte merece la Comisión Electoral que recibió del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral un amplio reconocimiento dentro del acta final, donde se expone que no hubo cooptación del voto, ni incidentes mayores salvo tres compañeros que no tenían derecho a voto por no encontrarse en el padrón.

El resultado del triunfo fue 549 votos para la planilla blanca y 239 para la dorada en proporción fue la misma que se vivió en las asambleas cuando previo a la elección no eran bien recibidos los comentarios de los que participaron en la planilla oro.

Me reitero solidario hacia este gremio, sólo que cada quien responda de sus actos y de sus palabras; las mías las revisamos en el 2026.

¡Que vivan los músicos! Todes sin excepción, pues la música viva siempre es mejor.

*Carlos Lima es productor musical, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural, derechos humanos y culturales. Síguelo en: 🐦@charlylima

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