Por: Carlos Lima*

En este texto quiero refrendar mi reconocimiento al CIDE, (Centro de Investigación y Docencia Económicas A.C.) pero, sobre todo, mi gratitud. He cursado en sus instalaciones algunos diplomados, he sido parte de su comunidad, la reconozco como una escuela de vanguardia que ha generado una importante cantidad de contenidos enfocados en las ciencias sociales, incidiendo en la vida democrática de nuestro país e incluso, de la región; ha forjado lideres de opinión e investigadores con prestigio internacional, de allí que dos premios Nobel, James Heckman y Jean Marie Le Clèzio, suscribieran un documento junto a muchos otros científicos.

En dicho escrito, hablan de la importancia de que a este centro se le garantice la libertad academica y subvención, entre muchas ideas, que buscan llamar al gobierno federal para que asegure estos derechos humanos, además de que se escuche y atienda a la comunidad.

Al apoyo del CIDE y a su comunidad estudiantil, se han sumado muchos actores sociales, políticos e intelectuales, no solo de México, sino también otras comunidades académicas, a través de mandos directivos y jóvenes estudiantes.

Cuando tuve la oportunidad de estudiar en sus aulas, conocí una gran pluralidad política, social e incluso empresarial, el prestigio del CIDE da la vuelta al mundo.

Muchos hemos querido estudiar maestrías o doctorados en esta institución, por el gran prestigio curricular, social y cultural que ello representa. Muchos extranjeros han encontrado en el CIDE su hogar.

Pero quiero centrarme en el valor que tiene el CIDE en la democracia, en la construcción de la vida actual de nuestro país. La inversión económica es mínima comparada con la contribución a la sociedad. Basta un ejemplo: Muchas de las comisiones de las cámaras legislativas, sustentan sus iniciativas con los análisis, estudios e investigaciones, con los trabajos del CIDE, e incluso, gran parte de las reformas políticas de este gobierno tienen referencias bibliográficas de artículos, tesis, estudios y análisis de esta institución, que también en gran medida han estado financiados por muchos entes internacionales.

El rigor que muestran los múltiples contenidos han alimentado e, incluso, marcado agenda en medios de comunicación sobre el curso de la vida nacional; han incidido en una absoluta medida en la concientización sobre muchos problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad, han permitido abrir el diálogo, generar conocimiento e incentivar se busque el bien común.

¿Tendrá claroel actual director, Jose Antonio Romero Tellaeche, que se está prestando a un acto de observación mundial, y que difícilmente podrá cohabitar con sus pares en el mundo sin que se cuestione su calidad moral para asumir un cargo en medio de actos que a todas luces son violatorios de las garantías individuales de trabajadores, estudiantes y académicos, en un país que sigue reclamando justicia social, acceso y garantía a una vida digna, en equidad y sin menoscabo de sus derechos fundamentales?

*Carlos Lima Arturo es productor musical, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural, derechos humanos y culturales. Síguelo en: 🐦@charlylima

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