Empresas llevan a mexicanos sin visa a EU por vacunas

The NYT News Service

San Diego, Estados Unidos (27 julio 2021).- Gracias a un programa desarrollado por empresarios estadounidenses y autoridades de México y EU, cientos de trabajadores mexicanos han podido cruzar sin visa ni pasaporte a San Diego para vacunarse contra el Covid-19. Una hora después de la inyección, los mexicanos estaban de vuelta en las maquiladoras de Tijuana.

La iniciativa tiene no sólo la intención de proteger no solo a los trabajadores, sino también a las economías entrelazadas de Estados Unidos y México.

«Si las maquiladoras no pueden operar, entonces no obtenemos nuestra Coca-Cola», dijo Lydia Ikeda, directora de operaciones de Covid-19 en la Universidad California San Diego Health, que está ayudando a ejecutar el programa. «No podemos estar aislados».

El esfuerzo de vacunación transfronteriza busca remediar la disparidad en el acceso a las vacunas que los expertos han advertido que podría frenar un repunte económico global sólido.

El Gobierno del Presidente Joe Biden se ha comprometido a enviar 80 millones de dosis de vacunas a otras naciones, incluidas cuatro millones para México, y a distribuir 500 millones de dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech entre 100 países durante el próximo año.

Sin embargo, a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, el cierre de la frontera por la pandemia y la escasez de vacunas del lado mexicano han amenazado la recuperación de la economía local. Ante ello, los funcionarios de ambos países encontraron una forma de compartir los excedentes de vacunas de Texas y California con los mexicanos del otro lado.

«Estamos divididos por una línea virtual», dijo Ikeda respecto a la frontera. «Vacunarlos es la única forma de salir de la pandemia».

El programa fue idea del Carlos González Gutiérrez, cónsul general de México en San Diego, a quien se le ocurrió vacunar a los trabajadores del lado mexicano cuando observó cómo estudiantes universitarios y trabajadores indocumentados de los campos de California recibían las vacunas con relativa facilidad mientras México luchaba por aplicarlas primero a las personas mayores.

González se acercó a los funcionarios del condado de San Diego, quienes eran conscientes de cómo el cierre de la frontera en marzo de 2020 ha dañado la economía de la región. El cónsul hizo una propuesta: ¿Por qué no administrar el exceso de vacunas que están a punto de caducar a los miles de trabajadores mexicanos de las fábricas del otro lado de la frontera?

Pronto, funcionarios mexicanos y estadounidenses acordaron que el exceso de vacunas de San Diego, todas de la farmacéutica Johnson & Johnson, se venderían a empresas estadounidenses con fábricas en México.

El condado de San Diego había recibido permiso del Gobierno federal, que es el propietario de las vacunas, para vender los fármacos. Luego, se acordó con el Departamento de Seguridad Nacional permitir que los mexicanos sin visas cruzaran la frontera para recibir la inmunización.

El programa piloto se puso en marcha a finales de mayo con empresas estadounidenses como Coca-Cola y Poly, una empresa de comunicaciones de California que fabricó los auriculares que Neil Armstrong utilizó para transmitir las noticias de su alunizaje en 1969. Las empresas enviaron a sus empleados a la frontera, donde los trabajadores de la salud de la Universidad de San Diego administraron las vacunas en una zona controlada.

Las empresas también se comprometieron a proporcionar vacunas a las familias de sus empleados y a los trabajadores de primera línea del estado de Baja California, donde se encuentra Tijuana, y administraron 26 mil vacunas para principios de julio.

«Las dos ciudades son muy interdependientes», dijo Alex Bustamante, asesor principal de Poly, refiriéndose a Tijuana y San Diego. «No se trata solo del número de personas que cruzan cada día para ir a la escuela o de compras o para visitar a la familia. Tienes campos aquí en Baja California que alimentan a EU. Las ciudades no pueden desvincularse».

El éxito del programa piloto ha llevado a su expansión.

Las autoridades del condado de Hidalgo, en Texas, anunciaron este mes que cientos de trabajadores de fábricas mexicanas serían llevados en autobús para vacunarse desde Reynosa, ciudad del estado de Tamaulipas, en el norte de México, donde unos 188 mil trabajadores fabrican productos para la economía mundial. Los funcionarios del condado de El Paso, Texas, anunciaron recientemente el inicio de su propio programa, que pretende donar hasta 50 mil vacunas a los trabajadores de las fábricas de Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua.

Funcionarios locales del gobierno mexicano y estadounidense esperan que el programa de las maquiladoras anime al gobierno de Estados Unidos a reabrir su frontera terrestre con México. Su cierre perjudicó el flujo de compradores que solían cruzar a Estados Unidos.

«Por mucho que pensemos que México depende de nosotros, nosotros dependemos mucho de México», dijo Nora Vargas, supervisora de la junta del condado de San Diego.

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