Los Voladores de Papantla y las empresas

Por: Carlos Lima*

En múltiples ocasiones, diversas empresas han manifestado agravios en contra de miembros de las comunidades totonacas que realizan la ceremonia ritual de los Voladores de Papantla, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el 30 de septiembre del 2009.

Existen factores de suprema importancia a considerar: por ejemplo, la obligación que se genera para el Estado Mexicano cuando se hace una declaratoria.

«Se considera que el patrimonio cultural tiene un carácter social, participativo y dinámico, que evidencia los significados que continuamente son interpretados por la comunidad de la que formamos parte. El patrimonio sería la base fundamental de nuestra identidad, los elementos y valores a través de los cuales nos reconocemos y somos reconocidos, por lo que resulta inevitable asociar patrimonio e identidad a su conservación» (Leal González, Nila, «Patrimonio cultural indígena y su reconocimiento institucional», Universidad del Zulia, Opción, volumen 24, número 56 mayo-agosto 2008, página 33, Maracaibo,Venezuela).

Este texto forma parte de la argumentación de la Recomendación General 35 de la CNDH (28 de enero 2019).

Fallan el Estado de Veracruz, el municipio, las Secretarías Estatales de Cultura, Educación y Gobierno, además de la CEDH Veracruz. En el ámbito federal, la Secretaría de Cultura y dependencias que de ella dependen, el INPI (Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas), Secretaría de Gobernación -en especial la Subsecretaría de Derechos Humanos y RTC (Radio Televisión y Cinematografía)- y por supuesto la CNDH.

Es importante señalar los nombres y apellidos de quiénes tienen tramos de responsabilidad y no hacen nada.

Por otro lado, las empresas no comprenden que también violan derechos humanos; puede ser una cervecera, puede ser Arath de la Torre con la empresa Moneyman, lo lamentable es que es una historia recurrente, así como la falta de sanción y la nula empatía para encontrar formas.

Tan sencillo: no puedes sancionar a la empresa pero sí al concesionario de radio o televisión que transmite el comercial, pues viola los principios de una concesión de Radio y Televisión, reconocidos en la ley Federal de Radio y Televisión, en los artículos 4o y 5o, «constituyen una actividad de interés público, por lo tanto el Estado deberá protegerla, vigilar para el debido cumplimiento de su función social… «Las transmisiones procurarán afirmar el respeto a los principios de la moral social, la dignidad humana, y los vínculos familiares»

Insisto, nos falta voluntad y eso que el hecho reciente de la empresa Moneyman formó parte de la conversación en la conferencia mañanera del presidente López Obrador.

*Carlos Lima es productor musical, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural, derechos humanos y culturales. Síguelo en Twitter: @charlylima

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: