¿Usted a quién elige beneficiar cuando compra una artesanía?

Por: Carlos Lima*

¿Qué pensaría usted si le digo que las empresas son responsables de respetar los Derechos Humanos? Pues mire, el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan, el 31 de enero de 1999 pronunció un discurso en el que postuló la iniciativa para generar el “Pacto Mundial”, que inició su implementación el 26 de julio de 2000.

Si bien este Pacto no es un instrumento normativo ni ejerce funciones de vigilancia o evaluación de las conductas o acciones empresariales, es una iniciativa voluntaria de civismo empresarial, que se basa en la responsabilidad pública, transparencia y de promoción de principios.

Le comparto los 10 principios del Pacto Mundial:

  1. Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los Derechos Humanos fundamentales reconocidos internacionalmente, dentro de su ámbito de influencia.
  2. Los corporativos deben asegurarse de que sus empresas no son cómplices en la vulneración de los Derechos Humanos.
  3. Las empresas deben apoyar la libertad de afiliación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva.
  4. Las empresas deben apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso o realizado bajo coacción.
  5. Las empresas deben apoyar la erradicación del trabajo infantil.
  6. Las empresas deben apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el empleo y la ocupación.
  7. Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el Medio Ambiente.
  8. Las empresas deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental.
  9. Las empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el Medio Ambiente.
  10. Las empresas deben trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluidas extorsión y soborno.

En México la historia de las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, CNDH, a las empresas se remonta al número 99/1991, de 1991, “Sobre el caso de la empresa Anaversa, ubicada en Córdova, Veracruz”, que surgió de un incendio en las instalaciones de la empresa Agricultura Nacional Veracruzana, S.A. de C.V., productora de plaguicidas y fertilizantes, que contaminó los ríos y derivó en afectaciones a la salud y medio ambiente de algunos miembros de las comunidades circundantes.

¿Por qué traer esto a colación? En días pasados la empresa de “Telas Bayón” -que en repetidas ocasiones ha vendido textiles impresos con elementos identitarios de los pueblos originarios, sin tomarlos en cuenta ni retribuirles nada de sus ganancias- lo volvió a hacer.

El pasado 11 de mayo, Bayón en sus redes sociales publicó la ilustración de un lienzo a la venta, en el que se utilizan elementos culturales de Tenango de Doria y Amealco, con los Tenangos y la denominada muñeca de trapo “Lele”.

¿Qué derechos viola una empresa cuando vende estas telas?

El derecho a la vida digna, derechos culturales, económicos, sociales, medio ambientales, de salud; el de la libre autodeterminación. Mire usted, para preservar el trabajo, las artesanas y artesanos utilizan su cuerpo, es su herramienta de trabajo; los pulmones al bordar o tejer se van llenando del polvo de los hilos, ocasionando daños en la salud, sin contar su desgaste visual.

Cuando una empresa vende estas telas inhibe la venta del producto original artesanal que hacen los pueblos, que no son competitivos porque son bordados contra telas impresas, no tienen la capacidad de desplazamiento y distribución que tiene una gran marca, mucho menos el acceso a condiciones de comercio justo.

Es inequitativo, no cuentan con condiciones tecnológicas, ambientales, sociales y culturales para defenderse ni hacer valer su decisión de si quieren o no que se usen sus elementos culturales. Si ellos no desplazan sus productos en venta, no tienen condiciones para poder sobrevivir, mucho menos para acceder a una vida digna.

En resumen, dañan su salud, su cultura, su identidad, su dignidad, su calidad de vida, merman su economía, lesionan sus derechos en amplio espectro, ¿sabrán esto las empresas? ¿comprenderán las dimensiones de las violaciones, agravios y maltrato?

No lo creo, pero hay algo peor, a la llegada a la presidencia de la CNDH de Rosario Piedra Ibarra, ha desmantelado el programa de “Empresas y Derechos Humanos” que se venía trabajando con la ONU, desde la Agenda del Milenio, la Agenda 2030 y más convenciones.

Mis deseos para que se concienticen las empresas y los consumidores al elegir a quién favorecen con su compra.   

*Carlos Lima es productor musical, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural, derechos humanos y culturales. Síguelo en: 🐦@charlylima

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