CDMX, un gigantesco tablero de ajedrez

Por: El Cínico de la Bondojo

Pensar que la contienda del 2024 no se define en el 2021 es un error. Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México tiene una estrategia.

En el 2018 siendo candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, la CDMX ganó para Morena 11 alcaldías y cinco quedaron en manos e la oposición, de las cuales hoy, quienes controlan políticamente el territorio camaleónicamente, se pasaron a Morena de manera oficial; los Moreno en Venustiano Carranza y Octavio Rivero en Milpa Alta.

Así, quedaron en la oposición solo tres; Benito Juárez -la que se ve difícil cambie de color-, Cuajimalpa -en la que Adrián Ruvalcaba está a nada de hacerse “moreno”-, y un “híbrido” Coyoacán, pues Manuel Negrete dice, y el diputado Federal Mauricio Toledo hace.

Entonces, así están los números: 13 para Sheinbaum y 3 en veremos. La estrategia es llegar al 2024 con un argumento que convenza a la militancia, a la ciudadanía y a López Obrador, que no se ocupa mucho para que los ojos brillen por Claudia, y esta planeación requiere ganar más de lo que se ganó en el 2018, pero sería un as contundente llegar a gobernar la Ciudad con 15 alcaldías ganadas sin estar en la boleta el presidente más la crisis por la pandemia.

¿Qué necesita Claudia Sheinbaum, para lograrlo? Uno; que Adrián Ruvalcaba se cambie de piel, que en Coyoacán se ponga un candidato que pueda ganarle a Mauricio Toledo, lo que podría ser posible mediante una alianza con el PT, partido al que hoy pertenece Toledo, escenario en el que habría más mujeres en las boletas para gobernar las alcaldías, pero sería indultar al ex alcalde de Coyoacán.

El otro factor no menos importante para garantizar las transiciones en las alcaldías, y subsanar las rupturas al interior, es generar operaciones cicatriz que permitan la alternancia en los interinatos.

En Álvaro Obregón no se quedaría Alberto Esteva, que además es muy cercano a Marcelo Ebrard e impresentable, pues de la mano del contralor Daniel Landgrave, quien ya se ve en Campeche; ha manipulado los recursos financieros, minando a los grupos políticos. Aquí la salida correcta sería Guillermo «Memo» Ramírez, actual director de Participación Ciudadana cercano a los liderazgos de Morena.

Guillermo «Memo» Ramírez

En Coyoacán la única salida es Uriel González Monzón, quien cuenta con todas las credenciales. Delegado en Xochimilco, diputado local, catedrático que además tenía en sus manos desde la Alcaldía de Coyoacán, la Dirección de Servicios Urbanos y se encargó de ser el vínculo con Claudia Sheinbaum, y sacó avante la primera parte del ambicioso proyecto medioambiental insignia de la jefa de Gobierno, que es la recuperación del Río Magdalena.

Se requiere de administradores públicos de oficio, que garanticen la transición ordenada sin sobresaltos, recordemos que en Coyoacán surgió el primer conflicto represivo en la elección del 2018, dejando lesionados e inclusa una militante de Morena muerta. Ahora bien, se requiere de una buena operación en el Congreso de la Ciudad para que el doctor Monzón y Guillermo Ramírez lleven buenas cuentas a la ciudadanía, sumen a las aspiraciones de Claudia Sheinbaum y podamos ver el “tsunami” de Morena en la Ciudad, perfilando a la Presidencia a la “consentida” del presidente.

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