Por: Carlos Lima*

En días pasados platicando con mi entrañable y admirado amigo, Modesto Santos, me hizo referencia a una serie de contenidos en YouTube del canal “Juan Gabriel Inolvidable live”, donde se le ve en pleno uso de sus facultades mentales. Las imágenes del cantante, compositor, creador; se desarrollan principalmente en los camerinos de distintos escenarios, antes o después de sus conciertos.

He de confesar que ya los había descubierto desde hace más de cuatro meses, y he venido revisando casi todos. En dichos videos se ven desde presidentes de la República, políticos, artistas, actrices, productores e intérpretes, destacados todos.

En algún momento Juan Gabriel justifica la presencia de la cámara que grababa las conversaciones, como parte de un documental.

El conjunto de videos rebasa los 15 millones de reproducciones, también hay conciertos, ensayos y contenidos alrededor de la actividad del maestro.

A partir de ello, me surgió la inquietud de buscar más información sobre Diógenes de Sinope, o Diógenes “El Cínico”, pues en una conversación con César Costa lo refiere. En esas imágenes se ve alguien cálido, muy bien blindado en cuanto a su intimidad, cordial, estratégico, culto, exacto, maduro, y en algo coincidimos mi amigo Modesto y yo, se ve sabio.

Golpeado por la industria discográfica, refiere en algún momento a petición de José Feliciano -quien le pide grabar un dueto- que espere unos meses a que termine su relación contractual, lo cual expresa el hartazgo sin decirlo.

En otro momento lo visita Jorge el “Coque” Muñiz acompañado por el productor de televisión “Memo” del Bosque, a quien le dice él no ha estado siempre que Televisa lo llama, pero sí cuando sabe que es importante para la empresa.

Juan Gabriel se sabía utilizado por muchos. Sabía que todos querían estar cerca de él, hacer un dueto, grabar alguna de sus composiciones, se presencia en un concierto, programa de televisión, actividad social o política; incluso artistas que sabemos intolerantes y altivos ante Juan Gabriel se doblegaron sin replicar, con tal de obtener su simpatía.

Juan Gabriel es un verdadero ejemplo de “administración de carrera”. Tiene bajo su administración aún ahora que no está, todo el catálogo de sus composiciones a nivel editorial, al menos los últimos discos son licenciados; es decir cuenta con la propiedad del material.

Decidió tener su obra patrimonial bajo el amparo de las leyes norteamericanas, administró sus apariciones en televisión, supo contener de su huella digital pasajes en su vida como el de haber estado preso en lo que hoy es el Archivo General de la Nación, antes Lecumberri, por un supuesto robo.

Pero ante todo se ve un hombre con un amplio conocimiento político, conocedor de los factores de realidad, de la pobreza. Participó en la elección del 2000 apoyando con una canción la candidatura de Francisco Labastida, del PRI, en ese entonces el partido oficial, lo que le valió que, al ganar el PAN, fuera perseguido por la Secretaría de Hacienda por adeudos al fisco.

También fue el primer y único artista popular en acceder al Palacio de Bellas Artes.

Esos episodios lo hicieron prudente, cauteloso, quizá resentido; reservado, espiritual. Disfrutaba de la vida, de su trabajo y su familia, dándose lujos que solo los grandes como él pueden darse. Pero quizá la lección más grande a la distancia es haber sido alguien con mucha gratitud y respeto a sus audiencias, amigos, compañeros y amor a su trabajo.

*Carlos Lima es productor musical, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural, derechos humanos y culturales. Síguelo en: 🐦@charlylima

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