Cuando la normalización del «agandalle» nos alcanzó

Por: Carlos Lima*

En días pasados me invitaron a formar parte de un movimiento de protesta que buscaba que en los perfiles de las múltiples redes sociales de los grupos musicales, orquestas y bandas, apareciera un mensaje para visibilizar la ausencia de trabajo, pues “la música en vivo, siempre es mejor”; visibilizar también el hartazgo por el confinamiento, el nulo apoyo del Estado en México, la ausencia de los actores líderes como sindicatos, sociedades de gestión colectiva, empresarios, artistas destacados.

En un primer momento intenté disuadirlos para buscar alternativas distintas, después reflexioné en que no era el momento y la condición. Desorganizados lograron su objetivo, publicar su inconformidad, pero ¿cómo intentas cambiar en una sociedad cooptada por el agandalle, donde los egos, la falta de conocimiento, la sensibilidad política y la empatía social han sido los factores dominantes en la industria del entretenimiento?

Socializar el problema hablándoles en términos coloquiales es muy complicado, misión imposible. Hace mella la falta de educación financiera, el músico y el boxeador o deportista popular, son iguales en su cultura administrativa, no se ven como PYMES, encuentran sus fortalezas en la difusión musical, en la hazaña, el manejo de sus relaciones públicas, son historias de éxito maximizadas, el acceso al poder desde los contratos para las festividades de mayordomías, con sus debidos “entres”, los hace solo ser eslabones de la cadena de la corrupción.

Son usados, presas de su ignorancia. Como ejemplos vemos a los distintos partidos políticos que los utilizan para generar simpatías en la próxima elección, como el caso del comediante Carlos Villagrán” Kiko”, Paquita la del Barrio, quien incluso al aceptar su candidatura dijo se “dejaría orientar por quienes saben”, que curiosamente, son los mismos que nos han llevado al abismo en el que nos encontramos.

Sin lugar a dudas el creador no sabe en verdad qué es lo que quiere, los más afortunados o interesados en su patrimonio han hecho todo por que su obra esté bajo un marco jurídico que los proteja, valore, oriente, beneficie; solo recuerde que Joan Sebastián y Juan Gabriel tienen su obra en administración de instituciones norteamericanas, en vida muchos artistas como Marco Antonio Solís, Pepe Aguilar y los Huracanes del Norte, están bajo el amparo de las leyes de nuestro vecino del norte.

Un hombre a quien consideré con amplia visión, que buscaba incidir en las mejoras colectivas, me afirmó su deseo de no buscar competir por un cargo de elección sindical de creadores, de momento confundido pensé que era alguien conformista, poco visionario pues la historia no esta de lado de los pasmados, sino de lado de los combativos, de quienes buscan el mayor “bien para el mayor número de personas”.

Al día siguiente un poco más tranquilo comprendí su decisión, me dije; cómo cuestionarle sus ideas cuando estudió en la estancia infantil Presidente Porfirio Díaz, en la primaria presidente Gustavo Díaz Ordaz, en la secundaria presidente Luis Echeverria Álvarez, asistía a jugar al parque José López Portillo, al Conalep Fidel Velázquez, estudió en la escuela de músicos Venus Rey, actúa constantemente en el Auditorio Elba Esther Gordillo, sus hijos y nietos asisten a la primaria Carlos Salinas de Gortari, viven en la unidad “Solidaridad”, su esposa es maestra de la estancia infantil “Emilio Azcárraga”, así nomás entiendo todo.

Sería bueno evitar se pongan nombres de líderes sindicales o políticos a las escuelas, pues eso es la normalización de la corrupción, propongo todas lleven nombre de nuestros ancestros, de nuestras culturas prehispánicas, así en los aniversarios no obligaríamos a el estudiantado a buscar información de actores políticos, de leyes inaccesibles, sabríamos más de nuestras raíces, inspiraríamos, no aceptaríamos fácilmente como miembros de esta sociedad historias impuestas; seríamos proactivos.

Difícil veo la erradicación de la cultura del “agandalle”, pero quizá y solo quizá, tendríamos la piel más sensible.

“El que no tranza no avanza” o “político pobre es un pobre político”, o “hacemos televisión para jodidos” nos lleva a seguir padeciendo las condiciones extremas de violencia, si entramos en ese círculo debemos estar conscientes que tarde que temprano la falta de acceso a la justicia, la inseguridad, la desigualdad nos alcanzará viviéndola en nuestro círculo cercano, dejará de ser el primo de un amigo.   

Carlos Lima es productor musical, defensor de derechos humanos, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural. Síguelo en: 🐦@charlylima

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