Los grupos juveniles… un «¿sueño?» hecho realidad

Por: Carlos Lima*

Después de ver el documental de Timbiriche (2008 Carlos Marcovich) en Canal 22, espacio televisivo cultural de México, no pensé ver uno de 0V7, “Cuatro Labios (2004)” transmitido el martes 19 de enero de este 2021 a las 22:30. Me sorprendió ver el slogan de promoción para ver: “Una película de Carlos Marcovich sobre otra separación…la tuya”.

La cinta transmite las emociones vividas y la difícil experiencia de formar parte de un concepto en el que el artista es la voz e imagen, pero no la cabeza definitoria de las decisiones sobre el patrimonio creativo, artístico, económico; de ser empleados a dueños de un concepto, de un proyecto creativo basado en el aprendizaje e historia de vida bajo la formación artística de Julissa, cantante en la época del rock and roll, productora, actriz, madre de Benny y Alejandro Ibarra, hermana de Luis de llano, hija de un pionero de la televisión como Luis de Llano Palmer, quien literalmente comió, desayuno y cenó industrias creativas en su vida.  

Si bien, se podría estar hablando de un punto particular como es el caso de Julissa, más no de Televisa, como en la marca registrada de Timbiriche de un posible derecho de formación, ellos decidieron dejar de usar el nombre de onda vaselina para mutar a OV7, estamos hablando quizá de una desprotección mutua del creador e inversionista. El productor aporta experiencia, conocimiento, capital humano y económico, pero el creador, el intérprete, el ejecutante debe de gozar de garantías creativas de desarrollo e independencia también con prudencia y decencia, apegados a los principios fundamentales para lograr los preceptos de los derechos culturales, económicos y sociales, que son humanos; derechos humanos.     

Lograr estos puntos requieren de un marco jurídico, de un razonamiento con criterio para incluso dejar sin trabajo a los tribunales, juzgados en estas materias.

En este caso podemos ver vulnerabilidad mutua, no me atrevo a mencionar ingratitud. La cinta está muy bien lograda, reitero, se ve la vulnerabilidad, hartazgo sistémico por el que deciden terminar su gira, pues tenían imposiciones de la compañía discográfica para generar contenidos. El documental toca fibras, viaja entre lo trivial, convencional, laboral, emocional y humano; acerca mucho a la discusión sobre el desamparo en que está el creador.

En Timbiriche cierra Marcovich con la conclusión de poner en la mesa el desamparo del artista a todos los niveles, su relación con el poder político, económico.

El promocional de la televisora cultural de México, “Una película de Carlos Marcovich sobre otra separación…la tuya”, acerca más a la normalización de la violencia ejercida hacia los diversos artistas, creadores, músicos, ejecutantes, artistas plásticos, cineastas, creativos, desde las esferas de poder público, económico, político, hace pensar “que es lo que hay y no hay pa´ más”.

Ojalá que así como existe esta apertura para la exposición de estos contenidos como los de Marcovich, se exponga lo que pasa en los diversos géneros musicales “populares”, que los de banda, norteños, gruperos no tengan necesidad de buscar directores o productores con bendición papal de los sacerdotes culturales de México.

*Carlos Lima es productor musical, defensor de derechos humanos, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural. Síguelo en: 🐦@charlylima

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