En vida, hermano, en vida…

Por: Carlos Lima*

El presidente de la República se refirió a Jorge Arvizu “El Tata”, actor de doblaje, comediante, intérprete, quien falleció el 18 de marzo del 2014. Durante la elección del 2006, “El Tata” insultó a Pepe Cárdenas, periodista de Radio Fórmula, con plaza llena en el Zócalo envalentonado ante la multitud, provocó que posteriormente los seguidores del presidente fueran a diversos medios de comunicación a protestar.

El pasado 14 de enero durante la conferencia que habitualmente da el presidente desde Palacio Nacional, dijo: “Ahora que hablo de esto, hay un hombre, un actor que quiero recordar y que estos momentos sean en homenaje a su persona, compañero actor Arvizu “El Tata”. Miren, ese hombre, Jorge Arvizu ¿o tienen alguna una imagen de él?, ese hombre que imitaba las voces de Don Gato y su Pandilla entre otras cosas, ahora que hablé del desayuno, que decía que quería su cocol, ese hombre desafiando todo, porque trabajaba como actor, y dependía de un medio de comunicación, fue de los pocos que en su momento expresó su apoyo, él y su esposa ya mayores, en favor de la lucha en la transformación de México y me acuerdo de él, y se me había olvidado este señor, un gran actor además, pero una gran persona llena de sentimientos, a ver si no está Benito”, pero su voz es la de él, a ver pon a Benito… a ver, pon a Benito a ver si lo escuchamos y ojalá esté bien su esposa” (audios de voz de caricatura de Don Gato y su Pandilla) bueno, un recuerdo cariñosísimo”.    

Esta indiferencia que, quizá en mucho es fomentada por la percepción de que quien trabaja en la televisión o trabajaba en los medios masivos cuenta con los suficientes ingresos, recursos económicos, relaciones políticas, sociales, empresariales; que no sufre o padece condiciones precarias o problemas como los que tiene la población, “el creador” también sufre la misma “cultura de la ilegalidad” que cualquier otro ser humano en este país, padece la misma desigualdad social, la misma violencia política, inseguridad, justicia, peor aún para un actor como “El Tata”, quien trabajaba para una empresa no poderosa, sino definitoria en cuanto al curso de nuestro país, Televisa, un conocido “veto” en esa época era el sepulcro en vida del creador.  

En esta administración hay dos ejemplos claros del histórico comportamiento de la clase política hacia los creadores, el primero cuando falleció José José. El presidente mencionó que el mayor homenaje era “oir su música”, terminaron mandando un avión de la Fuerza Aérea Mexicana a recoger lo que se presume eran sus restos, o una parte, o una micro parte, no sabemos.

La otra es la del pasado 14 de enero, donde se remata diciendo: “ojalá este bien su esposa”, si existiera un sistema de reconocimiento, protección al creador, se hiciera hasta lo imposible para hacer prevalecer los Derechos Culturales, hacerlos permeables; no habría duda sino certeza, de un mejor mundo para todos.

Artistas como Armando Manzanero no accedieron a Bellas Artes en vida, con todo el poder que el compositor yucateco tenía, desde hace décadas se conoce de la precariedad de los actores y de su sindicato, la ANDA, aquellos que tienen una mejor condición es porque tienen la dualidad de ser productores combinando con la actuación, esos son los datos que conocemos de primera mano, pero los creadores que ni siquiera acceden a los medios de comunicación, no existen.

No estaríamos preocupados si existiera un acceso a los bienes culturales a través de mecanismos iguales, no desiguales.

*Carlos Lima es productor musical, defensor de derechos humanos, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural. Síguelo en: 🐦@charlylima

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