En Oaxaca, ayuda médica sobre ruedas

Con información de El Universal

OAXACA, OAX. 15 DE ENERO DE 2021.- Los paramédicos Judith Treviño y Felipe Salinas conducen su ambulancia en medio de una manifestación y del tráfico de la ciudad de Oaxaca. Van tan rápido como pueden: las calles se cierran una a una repletas de vehículos; logran pasar uno de los cruceros viales, pero de un momento a otro ven cómo un autobús atraviesa la avenida: ya era tarde, el camino estaba bloqueado.

Ambos piensan en dar vuelta y regresar. Imposible. El sonido estridente de la sirena de la ambulancia en la que viajan no es suficiente para abrirse paso.

Están atrapados en medio de un bloqueo carretero, tan comunes en la ciudad capital. Llevan a un paciente grave, pero no por ello los manifestantes acceden a permitirles el paso.

Judith y Felipe deciden detenerse por completo, abrir las puertas de la ambulancia y mostrarles a los manifestantes el estado del paciente; finalmente, los dejan pasar.

Ese día, estos paramédicos concibieron la idea de un modelo alternativo de atención prehospitalaria, un transporte que pudiera pasar a través de los constantes bloqueos de la ciudad y del tráfico cotidiano. La mejor solución que encontraron: la bicicleta.

Desde entonces, Judith y Felipe trabajaron en la creación de las unidades Bravo Alpha, que son dos bici-ambulancias equipadas para prestar el servicio de atención prehospitalaria; trabajan en binomio: una bicicleta lleva el equipo de traumatología y otra, el equipo de vía aérea. Ambas son parte de la Asociación Civil Brigada de Rescate y Salvamento de Oaxaca (BRYSO).

El concepto de una bici-ambulancia lo retomaron de un modelo de éxito en el continente africano. En ese sentido, para crear el primer binomio compraron la bicicleta más económica que pudieron, una de montaña de gama baja, y reacondicionaron una antigua bicicleta tipo vagabundo que pertenecía a Judith.

A estas unidades las llamaron Bravo Alpha, nombre que establecieron con las letras del alfabeto numérico que corresponden a la B, de bicicleta (Bravo), y A, de ambulancia (Alpha).

El resultado habla por sí mismo. El tiempo de reacción de estas unidades es de 10 minutos máximo, contando a partir del momento en el que el sistema de emergencias 911 les solicita el servicio; en comparación, una ambulancia tradicional suele tardar entre 20 y 30 minutos en llegar al sitio de auxilio, según el tráfico vehicular que exista.

En promedio, cada operador recorre 15 kilómetros diarios a bordo de sus unidades Bravo Alpha, cargando en su bicicleta aproximadamente 30 kilogramos de peso en equipo.

Ambas cuentan con material especializado, como sueros, ambu (bolsa, válvula, mascarilla), férulas moldeables, collarines cervicales y oxígeno.

Incluso, cuentan con un desfibrilador, lo que convierte al área de servicio de las Bravo Alpha en una zona “cardioprotegida”, esto quiere decir que todo el personal está entrenado en el manejo avanzado de reanimación cardiopulmonar, manejo de carro rojo y tienen capacitación en arritmias letales.

“Esta atención es únicamente dada en una ambulancia de Terapia Intensiva o en una sala de Urgencias de choque, pero nosotros ya lo hacemos en la calle y eso nos ha puesto a nivel de los grupos de atención de urgencias de primer mundo”, asegura Felipe.

“Llegamos, atendemos, estabilizamos; si no necesita ambulancia se le dan recomendaciones y nos retiramos. Se ahorra combustible, contaminación y, sobre todo, reducimos tiempo de respuesta”, agrega Judith.

En caso de que la persona necesite un traslado en una ambulancia de motor dan aviso al 911, pero ese tiempo, explican, no es perdido, porque ya está actuando Bravo Alpha. “A lo mejor la ambulancia tarda 30 minutos en llegar, pero la persona ya está siendo atendida”, detalla Judith.

El 28 de octubre de 2017, después de muchas horas de trabajo, el primer binomio de bici-ambulancias estaba listo y equipado. Los paramédicos se reportaron al 911 como usualmente lo hacían y a las 19:00 horas recibieron el primer llamado de auxilio.

“Cuando llegamos, empezamos a dar la atención, sacamos todo el equipo y el oficial que se encontraba ahí volteó y miró las bicicletas. No entendía lo que estaba sucediendo, porque traían luces y sirenas, pero no captaba. El esperaba ver, a lo mejor, una motocicleta u otra cosa”, recuerda Felipe.

Con el tiempo, la bicicleta vagabundo fue dada de baja con honores y tuvieron la oportunidad de adquirir una nueva bicicleta electroasistida, lo cual les permite aminorar la carga del equipo en subidas pronunciadas.

Al ser un equipo de servicio voluntario no cuentan con ingresos fijos. Para financiar el equipo y los materiales necesarios se valen de donaciones económicas o en especie, y en ocasiones también realizan boteos, pues todos los servicios que brindan son gratuitos. “Bravo Alpha es gracias al apoyo de la gente”, dice Judith. “Sobre todo, se mantiene por el buen corazón del ciudadano”, recalca Felipe.

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