El Cabaret está en Vallarta. 5to. Aniversario de: ”La Gata Foro-Bar” (Segunda parte)

Por: Alexandro Guerrero

Show, música, bohemia, tragos, diversión, humor, comunidad…eso y más es La Gata Foro Bar.

El Maestro Alejandro Muraira comenzó a hacer teatro cabaret en 1997, tras ser recomendado por un inolvidable amigo: Luis Armando Lamadrid (que aunque físicamente hace tiempo que ya no está por acá, se le recuerda siempre). Luis Armando recomienda con Tito Vasconcelos a Alejandro Muraira tras ver su trabajo en “Sólo para ardidos” de Alejandro Licona, esto en un pequeño Foro al que vale la pena recordar en homenaje también, el “Foro de la Nueva dramaturgia” ubicado en la Ciudad de México en la Colonia Santa María La Ribera.

 Alejandro Muraira  al ver precisamente un espectáculo de Tito Vasconcelos, al ser testigo de la manera tan plácida y gozosa de su estar en escena, del rigor en el discurso político y social, consideró que justo era, sobre todo por el contacto con el público y el poder de improvisación, la manera en que como músico podía explorar el escenario.

En infinidad de espectáculos de Tito Vasconcelos y durante un buen cúmulo de años el Maestro Alejandro Muraira le habría acompañado al piano,  además qué años para el cabaret. La derecha estaba llegando al poder y a troche y moche se mantendría  hasta dejar desangrado al país en 2012. Si mencionamos referentes del Cabaret en México, el Maestro Muraira es un histórico. Un Co Relato de este Co Relato aparecerá próximamente porque hay muchos temas y más aún por comentar acerca de él, de su poética, entrañable y nocturnal trayectoria.

El cruce de caminos entre Coral Arroyo, fundadora, actriz, gestora, dramaturga de La Gata Foro Bar y Alejandro Muraira cuando finalizaba la primera década del milenio en la Ciudad de México, llega hasta las consecuencias últimas; la creación de un espacio único,  abrir brecha en una ciudad tan compleja, contra viento y marea.

Los asesinatos a figuras como Victor Iturbe “Pirulí” hace décadas y apenas las semana pasada de Aristóteles Sandoval ex gobernador de Jalisco, entre otras muchas historias, hacen por increíble que parezca de La Gata Foro Bar, un sitio único, que no nace ahí de manera fortuita, es como si Bertolt Brecht en alguna de sus obras hubiera visualizado una ciudad con playa y crimen organizado. Un lugar auténtico con artistas que profesan el arte del cabaret, una válvula de escape, una neta. Más allá y a pesar de los ghettos culturales y excluyentes que siguen no como gatos, si no como sanguijuelas boca arriba, defendiendo sus cotos, su condición imperecedera de favorecidos siempre por el sistema de cultura neoliberal, su calidad de “únicos interlocutores”. La Gata tiene distinción  y dignidad, que si no.

Desde el año de 2016 tiene lugar el Festival Internacional de cabaret de La Gata Foro Bar en Puerto Vallarta, varias noches bajo el otoño estrellado del Océano Pacífico. En su primera emisión fue Tito Vasconcelos precisamente quien se presentó en la función de clausura, volviendo a tener una vez más al Maestro Muraira al piano, ese me parece un momento muy importante en la historia del Cabaret en México, sin duda.

Como mencionó la Maestra Coral Arroyo en el Co Relato anterior, el  espacio abrió la puerta a otros artistas para exponer su trabajo. Y es en ese sentido donde cobra más importancia, el principio de crear comunidad. De espectadores, de artistas, de alumnos, el cruce de Coral en términos creativos y políticos con el movimiento feminista del Puerto, por ejemplo.

¿De qué depende que en La Gata se geste un movimiento cultural casi underground tan poderoso como el que promete?  De la constante renovación de repertorios, y de la consolidación de personajes como es el caso de la Dra. Tacha, una de las creaciones más interesantes de Coral. Una coach de superación  personal, “blonde puertoriqueña”. Esas presencias cabareteras son emblemas al paso del tiempo y los artistas por otra parte, que hemos tenido el privilegio de pisar su escenario tenemos la obligación de arriesgar en términos de discurso y de estética, no merece menos este lugar.

 EL 2020 no fue posible llevar a cabo el Festival, pero seguramente en el 2021 podremos ver ahí a nuevas generaciones de creadores de cabaret, artistas que sorprendan, que en verdad sorprendan. Reinventarse en las posibilidades expresivas es fundamental. Inter, trans y multidisciplina, jugar con los lenguajes, con este momento que  más que histórico es apenas una visualización del futuro postpandémico, lo medio vemos pero ya está aquí.

La minina está sobreviviendo y bien (tiene siete vidas), al shock mundial por el que atraviesan los artistas, los teatros, las salas de concierto, las galerías que luchan por pervivir, como escribiera Machado: “Para la libertad”.

Quienes apoyen o patrocinen seguirán apostando sin duda, a la sorpresa en el escenario, a la aventura de un nuevo gran salto de La Gata Foro Bar con ya cinco años de nacida, porque sí: “El cabaret está en Vallarta”,  está sin lugar a dudas, no dejen de consultar su programación en Fb e instagram y visitarla aprovechando los excelentes tragos entre otras cosas que se sirven ahí. Vallarta siempre ha sido un paraíso, el edén radical.

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