Diseñadora francesa se pasa por el «Arco del Triunfo», derechos culturales de los pueblos originarios de México

Por: Carlos Lima

La semana pasada derivado de varias quejas en la red, la senadora con licencia por el estado de Oaxaca, Susana Harp, cantante, productora y activista en temas de defensa del patrimonio cultural, perteneciente a Morena; expuso junto a otros senadores el caso de otra grave y mal denominada «apropiación cultural», que en verdad es una violación de Derechos Humanos, culturales, económicos y sociales contra de las comunidad Purépecha, en Michoacán, San Miguel Chiconcuac y Gualupita en el Estado de México, San Bernardino Contla en Tlaxcala, San Luis Potosí y Teotitlán del Valle en Oaxaca, por el uso de elementos identitarios de su obra textil artesanal en la colección Etoile Otoño-Invierno 2020-2021, de la diseñadora Isabel Marant.

No es la primera vez que la francesa Isabel Marant lo hace. En el 2016 se denunció en la red el uso indebido de la blusa tradicional de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca. En aquella ocasión conmocionó al país, pues los Mixes se caracterizan por una excelente organización e hicieron visible que los elementos que estaban bordados en la prenda contaban una historia que cada artista, artesano o bordadora, por lo que estaban preocupados por la fabricación en serie violando su identidad, cultura, tradición e historia.

La Secretaria de Cultura federal, así como la senadora Harp presentaran recursos. La primera cuestionó a la diseñadora el uso, como lo hizo el año pasado con Carolina Herrera, de la cual nunca se supo si respondió o qué dijo, o por qué lo hizo. La legisladora con licencia envió una misiva al canciller solicitando su intervención para que genere lo que corresponda desde la vía diplomática.

Lamento decirles, como le he hecho de manera reiterada en este espacio, que vivimos la peor crisis de uso de elementos identitarios y culturales de los pueblos originarios, que están siendo despojados del patrimonio, riqueza, cosmogonía y cosmovisión de sus creadores.

He dicho también, que las modificaciones que impulso a la Ley Federal del Derecho de Autor desde la Presidencia de la Comisión de Cultura en el Senado Susana Harp, nos tienen en un limbo en el que estamos esperando les pidan el consentimiento a los pueblos por el uso de sus elementos, pero ¿quiénes son el pueblo?, los que viven, comercializan y producen; los desplazados culturales por motivos diversos y que ahora no viven en las comunidades, pero que sigue viviendo de su trabajo artesanal.

¿Ya no forman parte de estas comunidades? ¿cómo se decide quién sí y quién no puede otorgar un permiso?

Estas reacciones desde el Poder Ejecutivo y Legislativo son solo consecuencia a la exigencia y sed de justicia que se da desde las redes sociales, promueven más que afectar a los “roba diseños, roba cultura”, les incrementan los seguidores, así como el discurso digital, y al final todos los que leen las notas periodísticas, y visitan el ciber espacio de los actores en mención.

El problema es que en México vivimos una crisis de acceso a la legalidad y justicia. Si no hay una reacción estratégica ejemplar, aumentarán las manifestaciones de rechazo a las gestiones de quienes hoy tienen el poder en el sector cultural, que vive una crisis inigualable. Solo veamos el caso de la Ley Federal del Derecho de Autor que se modificó por la entrada del TEMEC, que incluso la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, CNDH, metió un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.   

*Carlos Lima es productor musical, investigador sobre la preservación del patrimonio cultural, derechos humanos y culturales, conocido también como Carlos Lima 🐦@charlylima

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