La vida comprada (segunda parte)

Por: Tania Hélène Campos Thomas

Igual que los cirujanos plásticos, los creadores del mundo virtual Second Life han hecho de la insatisfacción de los “menos agraciados” su modus vivendi. Lo paradójico en este caso es que los participantes pagan dinero real para obtener bienes virtuales que van desde propiedades (islas, casas, negocios, automóviles, etcétera), hasta modificaciones en el aspecto físico e indumentaria del personaje que les representa.

El éxito de este sitio fue tal que no faltaron quienes mudaron sus negocios de la realidad a la virtualidad. Así como lo lee: en Second Life existen, por ejemplo, galerías de arte (virtuales), donde sus dueños (virtuales) venden cuadros o esculturas (igualmente virtuales), a clientes (también virtuales) ¡que pagan con dinero real!

Hubo un momento en que este sitio adquirió más atención, tanta como para que artistas y políticos no hayan dudado en llevar sus conciertos y mensajes a los escenarios virtuales de Second Life. Es de destacar la propagación de publicidad comercial en las calles de las ciudades alojadas en Internet, y es que las compañías tienen muy claro que detrás de los avatares lo que hay son potenciales clientes ávidos de consumir sus productos.

Como pasa en el espacio tangible que habitamos todos, en el planeta virtual las pasiones humanas y los sentimientos también tienen lugar. Hay avatares que se enamoran, se casan y tienen hijos. Los encuentros y desencuentros entre personas no son poco frecuentes y, como cuenta un periodista que decidió vivir una semana en este site, lo que se siente acaba siendo tan real como en la vida “común y corriente”.

¿Dónde entonces empieza y termina la virtualidad de esta existencia elegida?, ¿qué tan distinta es de la que nos ha tocado vivir? ¿Por qué comprar lo que se nos ha dado gratuitamente? A pesar de que estos espacios virtuales tuvieron su auge en la década de los 2000, no dejan de seguir generando en quienes nos dedicamos al estudio de los fenómenos sociales muchas preguntas y pocas respuestas. ¿Usted qué piensa?

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: