El recuerdo de un espectáculo sonoro: Aurora Yaqui (segunda parte)

Por: Tania Hélène Campos Thomas

No es magia, aunque ésta sin duda le presta más de un ingrediente: es momento que a fuerza de sonido se hace alquimia para llenar la laguna donde no hay reflejo: aguas oscuras del agorero que palpa lo incierto y porvenir, nunca se sabe si llegará a tiempo. Si en el fondo solemos pensarnos humano abismo, la voz sin palabras de Aurora Yaqui nos muestra el universo de adentro, el que nos habita, con frecuencia sin saberlo.

La creación de Aurora Yaqui derivó en sonósfera, la “armonía de las esferas” que los primeros habitantes de Babilonia y los antiguos griegos oyeron quizá entre sueños. Los sonidos inaudibles de los planetas, el ruido amortiguado del cosmos entero, ahora suben por la garganta de una mujer con blusa amarillo-negro, loop de por medio, para instalarse en el ambiente; desde ahí se van filtrando, líquidos, por las rendijas corporales de los que escuchamos.

            Atenta, empiezo a preguntarme: ¿qué sonido me duele de la galaxia?; ¿cuál se aloja detrás del ovario izquierdo?; ¿por qué pasé de la calma que se vive en la cima -aliviada cuando, esperando mar, encontré montaña- a las ligeras punzadas en un costado de la cadera, justo en el momento celeste de lo inmenso?; ¿por qué el regreso de los cantos de la hechicera y de lo que oigo como un águila, tal vez más terrestre aunque vuele, coincide con la huida del rastro que se hincaba en el revés del vientre? El sonido profundamente vivo del cuerpo: al inicio no fue el verbo, quizá un grito despacito, casi en secreto. “Esta mujer es bruja-cueva, mar de helechos, pluma-carda”, pienso.

No me atreví a preguntarle a Aurora Yaqui si tiene las respuestas; no podría, ella parece existir únicamente en el instante (“espacio-ya”, diría la poeta brasileña Clarice Lispector) que fabrica exorcista este alter ego,apoderándose del organismo de otro ser también alterno: Bárbara Lázara, la artista, mujer sonriente que camina despreocupada al término de la presentación… como si nada hubiera hecho.

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