México, altamente vulnerable por ser líder en obesidad y diabetes: OMS

Redacción (AFP)

ABRIL 1 DE 2020.- La OMS y el Banco Mundial sitúan a la cabeza en diabetes y obesidad a México, en donde el nuevo coronavirus se filtró a finales de febrero y hasta el martes 1.215 personas estaban infectadas y 29 habían fallecido.

La mitad de los fallecidos por COVID-19 padecían obesidad e hipertensión.

Ante este panorama, las autoridades han reconocido la insuficiencia del sistema de salud público.

En el peor escenario, el gobierno prevé que 250.000 personas se contagiarán en la primera oleada que calcula abarcará hasta junio o agosto, de los cuales 12.500 necesitarían una cama de terapia intensiva. En el sistema público del país -donde la mitad de la población es pobre- hay menos de 4.500.

El Ejército y la Marina anunciaron que proporcionarán instalaciones hospitalarias, adiestrarán a sus dentistas para atender a enfermos y contratará más personal médico.

Pero surgen otras dificultades como la sobredemanda planetaria de ventiladores para respiración asistida que exigen los casos más graves.

«La ONU debe intervenir también para que no haya especulación en compras de medicamentos, ventiladores», dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador durante la reciente cumbre del G-20, celebrada en línea debido a la pandemia.

López Obrador señaló que México tiene 5.000 ventiladores que duplicará con una compra a China, pero aún así la cifra alarma en un país de 120 millones de habitantes.

México es un país de «alta vulnerabilidad, tenemos que estar conscientes de eso y lamentablemente vamos a tener un número importante de fallecimientos», comentó en una reciente conferencia Abelardo Ávila, Investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

De los 120 millones de mexicanos, 96 millones padecen sobrepeso u obesidad, 8,6 millones sufren diabetes y 15,2 millones, hipertensión, según datos de la organización Alianza por la Salud Alimentaria, basados en la Encuesta Nacional de Salud 2018.

La tasa de mortalidad por diabetes mellitus, que en toda América Latina es de 45,6 por cada 100.000 habitantes, en México alcanza 95,8, según datos de la Organización Mundial de la Salud hasta diciembre de 2018. En Estados Unidos es de 14,9.

«Ya veníamos viviendo una emergencia epidemiológica por obesidad y diabetes que nos hace muy vulnerables al COVID-19», alerta Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor.

Calvillo denuncia que compañías extranjeras y nacionales de comida chatarra y bebidas endulzadas han bloqueado «sistemáticamente» las políticas contra la obesidad.

Después de una «década de lucha», la semana pasada la justicia destrabó una norma de etiquetado frontal de alimentos y bebidas que busca exponer ingredientes dañinos para la salud, como sodio, grasas y azúcares.

Los altos índices de obesidad, diabetes e hipertensión en México, «que nos ponen en estado de alerta ante el COVID-19», tienen varias explicaciones, expone Elvira Sandoval, médica nutrióloga por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Explica que la mayoría de mexicanos «vive en un ambiente obesogénico», es decir, que «no tiene acceso a alimentos saludables fácilmente, vive con altos niveles de estrés, ya sea por trabajo o por inseguridad», y carece, además, de suficientes nutriólogos en el sistema de salud público.

A ello se suma su predisposición genética debido a «un pasado histórico de hambre», dice Sandoval evocando la generación marcada por la desnutrición que emergió después de la Revolución Mexicana (1910-1924).

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